(351) CERRADA- Escrito por Alfonso Cañizares Cimadevilla



No quisiste abrir
cuando la vida llamó a tu puerta,
permitiendo continuar su avance
hacia aquellas franqueadas.

Tampoco dejaste pasar
la llamada de la natalidad,
pese a que, aquel chico
de mirada tan profunda
como sus sentimientos,
te lo implorara mil veces.
Marchó...
Tú deseabas una vida alegre,
sin complicaciones ni amarras...
no tenías donde arribar.
Y aunque los puertos esperaran tu llegada,
navegaste sin rumbo fijo,
sin cartas ni brújula.
La puerta, tu puerta,
sigue aún cerrada.
Y por los resquicios de tu ventana
se coló la indeseable vejez,
esa temible enemiga,
crujiéndote los huesos
al ritmo del tiempo.
Se quedó a vivir:
a contar y compartir contigo
los años, finalmente, restantes.
Ahora soy yo
quien llama a tu puerta.
Me abrirás:
la muerte tiene la llave
de todos tus miedos.
Se te olvidó vivir
porque no quisiste abrir
la primera vez.
© Alfonso Cañizares C.
Dedicado a Mar Anton,
modeladora y ceramista.

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