Subo la montaña y pienso......

......que se asemeja mucho a la vida. Hay veces que cuesta más avanzar y otras menos.

Hay momentos de sufrimiento y momentos de disfrute extremo.

Hay momentos en los tirarías la toalla nada más empezar, pero piensas...bueno, vamos a avanzar un poquito más, vamos a darle una oportunidad.

Hay momentos en los que crees que, después de varias ascensiones y muuuuchas horas caminando en condiciones un tanto "difíciles", no puedes más, pero aún así consigues sacar fuerzas y continúas.

Hay momentos en los que necesitas apoyo de terceros, y ahí aparecen, sin siquiera conocerlos, y te ayudan, te acompañan durante una parte del camino y estableces una conexión extraña, porque no los conoces, pero a la vez es como si les conocieras de toda la vida, y sabes que será una amistad fugaz, que no volverás a verlos.

Momentos en los que aún estando casi llegando a la cima, llegando al punto que te habías propuesto, decides que lo mejor y más sensato es darse la vuelta, que en las condiciones que vas y las condiciones del terreno, no merece la pena jugarse la vida.


Eso no significa que abandones, no significa que seas un cobarde, simplemente has decidido parar, has decidido descansar, has decidido coger fuerzas, para más tarde, otro día quizá, poder continuar. 

En realidad la cima seguirá ahí, no se moverá, siempre estará esperándote.

Y al final del día, ya en casa, haces balance, y lejos de sentirte derrotado, entiendes que esa experiencia, ese recorrido, ha hecho que salgas fortalecido.

Y al final, casi sin darte cuenta, ya estás pensando en la próxima travesía.

¡ESTAS SON LAS COSAS QUE ME INSPIRAN!





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