Un regalo muy especial

Hace unos días recibí un sobre grande y acolchado. Al verlo y antes de abrirlo, intenté hacer memoria, no recordaba haber hecho ningún pedido por internet, entonces ¿qué podía ser aquello?, ¡nada!, incapaz de saber cuál podía ser su contenido, así que en cuanto llegué a casa me apresuré a abrirlo y ¡¡¡tachán!!!, se trataba de una plaquita de cerámica en la que venía representada una escena de un campamento en el desierto. ¡Ya está!, se me encendió la bombilla, esto no podía ser otra cosa que una pieza realizada por alguna de las alumnas de la Escuela de Cerámica Saharaui https://www.facebook.com/escueladeceramicasaharaui. Es un regalo hermoso y extraordinario, y no por el objeto en sí, que también, sino por lo que ello representa.

Os cuento, el año pasado la ceramista Alicia Fernández, a la que conocí en un curso en Nigran, lanzó un mensaje de socorro, que decía lo siguiente:

“En los campamentos de refugiados saharauis situados en el desierto del Sáhara en Argelia, la vida puede ser muy dura. Desarraigados por una guerra que ellos no comenzaron, las personas desplazadas del Sáhara Occidental residen allí; en un país que no es el suyo, en condiciones que muchos considerarían insufribles. La mayoría de estas personas nunca saldrán de los límites de los campamentos. La mayoría de ellos nunca llegarán a viajar o a ver el mundo. Son presos a pesar de no haber cometido ningún delito.
Así que decidimos traer el mundo a ellos. Hace casi una década, formamos la Escuela de Cerámica Saharaui para mujeres; una academia sin ánimo de lucro dedicada a utilizar el increíble poder del arte para traer un poco de luz a este lugar olvidado.
La escuela consiste en un año de formación básica en las diferentes técnicas de cerámica. Una vez terminado el año de formación a estas mujeres se les da la opción de formar parte de la Cooperativa de Cerámica, donde trabajan produciendo cerámica para su venta, lo que les posibilita tener una pequeña fuente de ingresos para ayudar a sus familias.
La escuela ha sido financiada por fondos públicos hasta ahora, pero debido a la crisis económica en nuestro país, toda la financiación ha cesado. Y con ninguna ayuda a la vista, tememos que pronto tendremos que cerrar la escuela.
Así que decidimos iniciar esta campaña, para llegar al mundo en busca de ayuda. Queremos llegar a los que tienen pasión por el arte, y que entienden el poder que puede tener para cambiar vidas. Queremos llegar a las personas que se preocupan por la situación de los que viven más allá de sus fronteras.
¿Quieres ayudarnos a continuar nuestro trabajo? Cualquier contribución por pequeña que sea será una gran ayuda".

La verdad es que me llegó al alma, yo, que a día de hoy no puedo vivir sin la cerámica, que para mí se ha convertido en un refugio, me podía hacer una idea de lo que el cierre de la escuela podía suponer para estas mujeres, así que decidí hacer una pequeña aportación. Una vez se alcanzó la cantidad necesaria para seguir con el proyecto, respiré tranquila y seguí con mi vida, hasta el otro día, que recibí este detalle en agradecimiento, una prueba preciosa de que el proyecto continúa y que estas mujeres, tal y como decía Alicia en su comunicado, siguen recibiendo un poco de luz en ese lugar olvidado.


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