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Reconquistarte-Feria de Artesanía

Después de meses crea que te crea, llegó el momento de anunciaros que este año Mar Antón Arts & Crafts participará en la feria de Artesanía "Reconquistarte" en el Paseo de Recoletos (Madrid), entre Calle Prim y Plaza de Cibeles.

Podréis venir a visitarnos del 23 de mayo al 7 de junio de 2017 al Stand 19, en horario de 11.00 a 15.00 y 17.00 a 21.30. ¿Os animáis?




COCCIÓN EN ALTA EN HORNO DE GAS

Bueno, aquí estamos de nuevo a vueltas con el horno, para los que no hayáis visto las entradas anteriores, aquí os dejo los enlaces tanto de la construcción como de la primera cocción que hice en baja a modo de prueba, para ver como se comportaba el horno.

La cosa quedó en que en baja, la cocción fue relativamente bien, aunque recibí algunos mensajes de varios ceramistas que me aconsejaban abrir un poco el tiro, y ponerle una pequeña chimenea, para que al cocer en alta no se ahogara.

Como no me gusta adelantarme a los acontecimientos, sino ir solucionándo los problemas a medida que van surgiendo, si es que surgen, decidí dejar las cosas como estaban, y probar a cocer en alta, que es donde realmente se ve si un horno tira o no tira.

Pues bien, el momento tan esperado llegó el otro día, que tuve que cocer unas piezas que no entraban en el horno eléctrico, un encargo de una amiga, bastante curioso por cierto, el encargo, no la amiga, que se merece una entrada adicional en el blog, y que intentaré sacar tiempo para mostrároslo.

A lo que iba, os adelanto que el horno sólo llegó a 1.075 ºC, que tardé unas once horas en cocer y que acabé hasta el moño. Y además, no sólo no llegó, sino que redujo a tope. Vale chic@s, antes de que os avalancéis todos sobre mi con el “te lo dije”,” te lo dije”, he de deciros que la culpa no fue solo del tiro, sino de otro error, mayor si cabe, que cometí al hacer la cocción y que os contaré en breve.

Comencemos a analizar la jugada:

Las piezas que tenía que cocer, eran algo más altas que la capacidad del horno, por lo que tuve que hacerle un añadido “cutre”, a base de ladrillos y fibra, para que cupieran.





Es lo bueno de esta clase de hornos, que puedes agrandarlos o empequeñecerlos según te convenga. Lo suyo hubiera sido contar con otra estructura sin techo, es decir, solo las paredes forradas de fibra, que hiciera las veces de alza, para no tener que parchearlo de la manera que lo hice, pero era lo que había, ¡qué le vamos a hacer!.

No obstante, en mi afán de que cupieran las dos piezas, y puesto que no tenía ladrillos suficientes para aumentar algo más la altura del horno, cometí el primer y craso error ¡NO DEJÉ CÁMARA DE COMBUSTIÓN!. Si, ya veo cómo os echáis todos las manos a la cabeza. Bueno, ¿qué pasa?, un error lo tiene cualquiera ¿no?.

Para esta cocción preparé los dos quemadores, así en caso de quedarme corta con uno, poder encender el otro, y darle un buen empujoncito a la cocción. Aunque echando cuentas, creo que si el horno hubiera ido como debía, sólo hubiera tenido que utilizar uno.

Al encender el primer quemador para iniciar la cocción, sí me di cuenta que el horno no se comportaba como en la ocasión anterior. Os explico, en la primera cocción, al principio tuve que tener todos los mandos del paso del gas abiertos al mínimo, minimísimo, porque el horno subía a una velocidad considerable. Pero en esta ocasión no sucedió así, mantuve todas las llaves de paso abiertas a un poco menos de la mitad y como a los 400 ºC más o menos, si mal no recuerdo, ya tuve que abrir a tope. Estas son las consecuencias de no dejar cámara.

No obstante, el horno iba subiendo a 100 ºC la hora más o menos, por lo que no le dí mayor importancia.
Como a los 650 ºC, decidí darle un poco más de caña, y encendí el segundo quemador, y con el segundo quemador vino el segundo error. Dicen, y así me lo indicó Pepe en uno de sus comentarios que “el diámetro (o área) de la salida de gases debe ser -al menos- igual a la suma del de las toberas de los quemadores".

Bien, cada una de las toberas de mi horno mide unos 7 cm y la salida de humos mide 7cm. Al cocer en baja, sólo utilicé un quemador, así que la proporción era la correcta, pero al meter dos quemadores, la suma de las toberas era de 14 cm, con lo que el tiro se quedaba pequeño.

Prueba de ello lo da la gráfica de la cocción:

13,00 h - 119 ºC
14,00 h - 226 ºC
15,00 h - 315 ºC
16,00 h - 448 ºC
17,00 h - 523 ºC
18,00 h - 616 ºC
19,00 h - 721 ºC
20,00 h - 824 ºC
21,00 h - 999 ºC
22,00 h -1.044 ºC
23,00 h - 1.065 ºC
23,33 h - 1.075 ºC

Como podéis ver, aunque le añadí otro quemador, la temperatura siguió subiendo a 100ºC la hora, cuando lo que se pretendía era que subiera más aprisa, y ya el pobre cuando llegó a 1.000 ºC, empezó a frenar, tardando hora y media en subir 75 ºC miserables. Además, empezó a salir fuego por todos los orificios, es decir, por las toberas y el tiro, al principio pensé que se debía al viento racheado que se había levantado, y hacía que el fuego de los quemadores revocara, pero no, resulta que estaba reduciendo a tope.








Y este fue el resultado final, ladrillos marrones, llagas negras y las piezas (refractario beige) con un color tostado, que la verdad me agradaba bastante. Todo esto demuestra que, como ya dije, hubo reducción.



Después del resultado, y antes de liarme con la radial a hacer cortes aquí a allá, decidí llamar a mi buen amigo Carlets Torrent, especialista en estas lides, en busca de consejo. Y no sólo me confirmó lo que ya sabía, a saber:

- "SIEMPRE tiene que haber entre el piso del horno y la placa de la solera aproximádamente de 12 a 14 cm", palabras textuales.
- El tiro debo de agrandarlo hasta dejarlo de unos 10 a 12 cm.
- Aunque no es estrictamente necesario, sí conviene ponerle una pequeña chimenea de unos 20 cm.

Sino, que hablando, hablando, me enseñó un truquillo para saber qué clase de atmósfera hay en el horno durante la cocción, y para ello tengo que hacerle una mirilla. El truco es el siguiente, seguramente muchos lo sabréis, pero por si acaso aquí os lo dejo.

Se abre la mirilla, se acerca un mechero y se enciende:

- Si la llama va hacia adentro, la atmósfera es oxidante.
- Si va hacia afuera, la atmósfera es reductora.
- Si se queda quieta, el horno está perfecto.

Pues nada, ahí queda eso, ya os seguiré contando.

Comentarios

  1. Interesantísimo Mar!!!
    Gracias por compartir... lo he leído con mucho interés, yo no tengo ni idea sobre hornos de gas y sueño con tener uno algún día, así que tus consejos me van a ser super útiles si algún día ese sueño se cumple!!
    En cuanto a ti, después de esta, ya lo tienes por la mano!! No dejes de contarnos la próxima!!! C:
    besos
    ELi

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    Respuestas
    1. Gracias Eli, me alegra que te haya gustado, y sobre todo que te sea útil en un futuro.Yo estoy disfrutando de lo lindo, con el horno, aunque no tenga mucho tiempo para usarlo. Un besote.

      Eliminar
  2. Me ha encantado el relato. En una sola cocción has heho un curso acelerado...la próxima será un exitazo; por cierto, no te preocupes por la negrura de fibra, ladrillos y demás...en una cocción oxidante todo volverá a ser blanquito.

    Incluso la pieza se reoxidará...salvo que los quemadores hayan zumbado a muerte en alguna zona...que se habrá cocido a más de 1070º

    NO dejes de contar lo de la pieza, que tiene buena pinta

    Ah, cuando lo intentes de nuevo y suba como un cohete puedes abrir un poco la tapa (o puerta en su caso) para retener el bicho en las primeras etapas de la quema.

    Otra cosa: venden mirillas con tapón (de alta alúmina) que no son muy caras, aunque siempre podrás hacertela, por ejemplo con ladrillo ligero recortado y tapón de fibra, o solo el tapón de fibra...

    suerteeeee

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pepe, gracias por tus comentarios y consejos, voy a mirar lo de las mirillas, porque si las venden ya hechas mejor que mejor. Un abrazo.

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