Escultura libro: "DESTINO"

Hay quién dice que el destino de cada uno está escrito, desde incluso antes de nacer...




(Medidas aprox. 35 x 25 x 11,5 cm)

Vivía dentro del libro, no podía ser de otra manera. Su historia era de las buenas, su creador, un maestro de la pluma, había escrito para él una novela magnífica, ¡¡suprema!! podría decirse. No obstante, empezaba a estar harto de vivir lo mismo una y otra vez.

A veces, la historia tardaba en desarrollarse un par de días, otras una semana e incluso recordaba una vez, que tuvo que esperar un año entero hasta llegar al “The End”. Eso era lo único que la diferenciaba, lo que tardaba la gente en terminarla. Con el paso del tiempo, y tras ser leído por cientos y cientos de personas, se dio cuenta de que necesitaba algo nuevo, algo diferente. Envidiaba a esos personajes que vivían al otro lado, a los que veía entre líneas cada vez que el libro se habría, ¡qué afortunados eran!, cada día, al despertarse, se les otorgaba una página en blanco, y lo único que se les pedía, era vivir, sin saber nunca, ni cuándo, ni cómo, ni donde llegaría la historia a su fin.

Lo suyo, era otro cantar, sabía perfectamente qué es lo que le ocurriría en cada momento, sabía, que se desternillaría de risa en la página 42, lloraría amargamente en la 90, se moriría de miedo en la 110, pasaría hambre y frío en la 140 y se enamoraría en la 200.

- ¡Ya estoy harto de tanta monotonía!, se dijo,- ¡Saltaré al vacío en cuanto el próximo lector abra el libro!, planeó.

Mientras se sonreía imaginando lo feliz que se sentiría con su nueva vida, un pequeño detalle se le escapaba, y era que el libro donde se hallaba, era un modelo antiguo, encuadernado en piel y con unos cierres metálicos que impedían abrirlo desde dentro. Esto, en un principio, no tendría por qué suponer ningún problema, si no fuera porque aquel libro, ya no era leído con frecuencia, y había quedado relegado y olvidado en el fondo de una estantería.

Efectivamente, los años pasaban y el libro seguía allí, olvidado, cubierto de polvo, sin que nadie se acordara de él. Perdida ya la paciencia y en un intento desesperado de salir de allí, el personaje, empezó a gritar, patalear, revolverse y empujar, pero era demasiado tarde.
Copyright Mar Antón.

Comentarios

  1. Hola,no sabía yo esto, bienvenida al mundo de la blogosfera,copio tu dirección e incluyo tu blog en el mio. Así te tendré vigilada.. :D
    Besos.Ana del Badulake.

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  2. jo, Mar, que bueno,tanto tus manos como tu imaginación son dignas de admiracion. Sigue asi, me encanta. Besos

    Rosabel

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  3. Muchas gracias, te agradezco un montón el comentario, me ayuda a seguir con esta "locura".

    Un besote y a ver si nos vemos pronto!!!!

    Mar

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